Acuerdos son acuerdos

En 1947 la empresa Enel, en ese entonces llamada Endesa, selló un convenio con el Fisco sobre el uso de las aguas de la Laguna del Maule. Dicho acuerdo, en resumidas cuentas, señala que las aguas de la Laguna están destinadas al riego, y de existir excedentes éstos pueden ser ocupados para generación eléctrica.

Han sido varias las veces que la empresa ha tratado de flexibilizar el acuerdo, pero la justicia ha fallado respaldando el convenio del 47, pues la Laguna del Maule fue construida para riego, como prioridad. Por estos días los agricultores y regantes de la zona se han movilizado ante la posibilidad de que el convenio se flexibilice, nuevamente a petición de la empresa, algo que no podemos permitir.

Hacer cambios en el acuerdo pasaría a llevar los derechos de los agricultores y regantes, y haría un daño tremendo a la actividad agrícola del Maule. Con las aguas de la Laguna se riegan más de 200 mil hectáreas, y el uso del vital elemento para generación eléctrica, sobre todo en invierno, significaría pérdidas de puestos laborales y considerables alzas en los precios de las frutas y verduras.

Los agricultores y regantes ya se están movilizando, y entregaron un documento al intendente del Maule para que tome cartas en el asunto. Yo, como senador y miembro de la Comisión de Agricultura y de Recursos Hídricos, no dejaré que se pasen a llevar los derechos de quienes se dedican a sacar adelante una de principales actividades económicas de la región.

Acuerdos son acuerdos, y se deben respetar, sin importar quién esté detrás. Por lo mismo, el pasado 16 de octubre llevé a representantes de los agricultores y regantes a exponer ante la Comisión de Recursos Hídricos del Senado esta problemática, y estamos en constante trabajo con la Dirección de Obras Hidráulicas para que no se flexibilice el convenio el 47. Autoridades de Santiago de esta dirección ya me han comentado que el convenio no se puede modificar ¡La agricultura del Maule se defiende!

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