¡Basta!

Basta de maltratar a las mujeres. Basta de maltratar al más débil. Basta de abusar. Basta. Soñamos con ser un país desarrollado y no nos respetamos entre nosotros mismos, a nuestros pueblos nativos, a la gente que piensa diferente, a los extranjeros, a nadie. Lo que pasó en Talca con la joven Aylen Fuentes viene a reflejar lo más oscuro de nuestra sociedad, la crueldad con la que muchas personas tratan al más débil.

Cómo una persona puede ser capaz de atar a otra, maltratarla, quitarle la vida y arrojarla a un río. Sé que el relato es muy fuerte, pero es la única forma de que generemos conciencia, y que las mujeres que hoy sufren algún tipo de abuso tengan la valentía de denunciar a quienes las pasan a llevar, y no solo en su vida personal, sino que también laboral o cualquier tipo de acoso que sufran.

Y esto no solo se refleja en el abuso a la mujer, sino que también en muchos ámbitos de la vida cotidiana: el más grande siempre se aprovecha del más chico, abusa de su esfuerzo por conseguir objetivos propios y seguir regocijándose a costa de otros. Ejemplos en el Maule hay, por mencionar alguno les cuento que Enel quiere hacerse de las aguas de la Laguna del Maule, pasando a llevar los derechos de los agricultores y regantes. Un abuso con todas sus letras.

Centrémonos en las mujeres. Ellas deben dejar de ser víctimas y debemos darles el lugar que se merecen, deben tener las mismas oportunidades de los hombres y las mismas responsabilidades. Una mujer puede ser Presidenta de Chile, puede ser alcaldesa, puede ser gerenta, puede ser mecánica, puede ser futbolista… Puede ser lo que quiera ser. Todos podemos ser lo que soñamos ser, y nadie, por más grande o exitoso que sea, puede pisotear nuestros objetivos.

A lo mejor en el Maule no hemos dado las oportunidades que se merecen a las mujeres. Se imaginan más alcaldesas en las comunas del Maule. Mujeres líderes que alcen la voz, que se hagan respetar no solo sus derechos, sino los de todos que son pasados a llevar. Sería maravilloso. Desde el Senado seguiré trabajando en proyectos que impulsen la igualdad de oportunidades. Los procesos son lentos, muy lentos, pero en ocho años espero poder lograr contribuir con mi granito de arena.

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